Cómo preparar a tu perro para la llegada del nuevo bebé

Cuando el nuevo bebé llega a casa, tu perro se enfrentará a un número abrumador de vistas, nuevos sonidos y olores. El perro puede encontrar algunos de estos molestos, especialmente si no tuvo la oportunidad de pasar tiempo con niños de cachorro. Vas a alterar drásticamente tu rutina diaria, por lo que el horario de tu perro también va a cambiar. Y obviamente, por necesidad, tendréis menos tiempo de atención para él. Puede ser un momento muy difícil para el perro, especialmente si él ha sido el “bebé de la familia” hasta ahora.

perros y bebés

Para hacer que las cosas vayan lo mejor posible para todo el mundo, es importante tomarse un tiempo para preparar a tu perro para la llegada del bebé. En los meses anteriores a la llegada del bebé, te tienes que centrar en dos cosas:

  • Enseñar a tu perro todo lo necesario para interactuar de forma segura con el nuevo miembro de la familia.
  • Ayudar a tu perro a adaptarse a las nuevas experiencias y cambios que se avecinan.

Planeando de antemano la llegada del bebé

Tu perro se beneficiará de cualquier tipo de adiestramiento que se le pueda proporcionar antes del nacimiento de tu bebé.

  • Enseñar a tu perro algo de obediencia básica te ayudará a dirigir su comportamiento cuando llegue el bebé. Por favor, consulta la sección de abajo, “Enseñar a tu perro Normas de Comportamiento”, para las pautas específicas de entrenamiento. Considera la posibilidad de inscribirte en una clase de grupo.
  • Unos meses antes de que llegue el bebé: Poco a poco introduce a tu perro a las nuevas experiencias, lugares, sonidos y olores que va a encontrar cuando lleves el bebé a casa, y enséñale a asociar estas cosas nuevas con premios y recompensas. Esto ayudará a tu perro a que le guste la vida con el bebé.
  • Uno o dos meses antes de que llegue el bebé: Anticipar los cambios que van a haber en la rutina diaria de tu perro, y empezar a hacer esos cambios.

Enseñar a tu perro Normas de Comportamiento

Las normas de comportamiento básicas:
  • Sentarse y tumbarse.
  • La orden quieto, esperar en las puertas y mantenerse calmado: Estas habilidades pueden ayudar a tu perro a aprender a controlar sus impulsos, y van a ser útiles en muchas situaciones. Por ejemplo, puedes enseñar a tu perro a tumbarse y quedarse quieto cada vez que te sientas en el sofá.
  • Deja y suelta: Estas dos órdenes pueden ayudarte a enseñar a tu perro a ignorar las cosas del bebé.
  • Saludar a la gente cortésmente: Un perro que salta puede ser molesto en el mejor de los casos – y peligroso en el peor, cuando estás sosteniendo al bebé.
  • Relajarse en su perrera (caseta, cama o transportín): Si enseñas a tu perro a estar tranquilo en su perrera, tendrás la tranquilidad de saber que tu perro tendrá un lugar acogedor para relajarse cuando el ambiente se vuelva agitado.
  • Venir cuando se le llama
Normas de comportamiento más avanzadas:
  • Tocar tu mano con su hocico: Si tu perro es nervioso o tímido, enseñarle a tocar suavemente tu mano con su hocico le dará algo que hacer cuando esté cerca del bebé, lo que puede hacer sentir a tu perro más cómodo y seguro de sí mismo. Una vez tu perro ya sepa tocar tu mano suavemente, le puedes enseñar también a tocar con su morrito al bebé.
  • Por favor, aléjate: Enseñar a tu perro a alejarse cuando se le pida te permitirá controlar sus movimientos e interacciones con tu bebé. Por ejemplo, puedes utilizar esta señal para decirle a tu perro que se aleje del bebé si este está gateando hacia él y el perro parece incómodo. Muchos perros no se dan cuenta de que alejarse es una opción. Si descubre que puede alejarse del bebé cuando este se le acerca, nunca se sentirá atrapado en una situación estresante y no se verá obligado a expresar su ansiedad con gruñidos o marcando al bebé. Esta es la mejor forma de enseñar a tu perro a alejarse:
  • Muéstrale un premio a la vez que le dices “Vete”, y tira el premio a un par de metros de distancia de ti. Repite esta secuencia varias veces.
  • El siguiente paso es abstenerse de tirar el premio hasta que tu perro se aleje. Dile “Vete”, y mueve el brazo como si estuvieras lanzando el premio. Cuando tu perro se mueva en la dirección de tu gesto, aunque sólo sea un paso, decir “¡Sí!” Después tirar de inmediato el premio a un par de metros de distancia, en la dirección que tu perro comenzó a moverse.
  • Después de muchas repeticiones, trata de esperar hasta que tu perro de varios pasos antes de decir “¡Sí!” Y tira el premio.
  • jugar a traer la pelota: Enseñar a tu perro a jugar a traer la pelota o un juguete puede prepararlo para interactuar con tu hijo de forma segura.

Preparar a tu perro para cambios en el estilo de vida

Muchos perros experimentan ansiedad cuando sus estilos de vida se alteran drásticamente. Aunque las cosas van a cambiar con la llegada de tu nuevo bebé, se puede minimizar el estrés de tu perro acostumbrándolo poco a poco a estos cambios con antelación.

Planificar y practicar cambios en tu vida diaria con el perro.

Si se puede predecir cómo tu horario cambiará cuando llegue el bebé, empieza una lenta transición hacia ese nuevo horario ahora. Si vas a hacer una siesta por la tarde cuando el bebé esté durmiendo, comienza a dormir siestas ocasionales por la tarde. Si vas a pasear a tu perro en diferentes momentos del día, cambia gradualmente a la nueva rutina.

La vida con un bebé puede ser agotadora y a veces impredecible. Puedes ayudar a tu perro a prepararse para un programa diario menos consistente. Trata de variar la hora a la que alimentas a tu perro. Por ejemplo, si se le pones el desayuno todas las mañanas a las 7:00 am, empezar a darle de comer entre las 6:00 am y 10 am aleatoriamente. Alternativamente, te puedes ayudar de un comedero automático para mantener un horario más riguroso. Estos comederos tienen incorporado contadores de tiempo, para que los puedas programar a horas determinadas del día, estés en casa o no.

Considera la posibilidad de contratar a un paseador de perros para hacerse cargo de la responsabilidad de que tu perro haga el ejercicio que necesita, al menos durante las primeras semanas después de la llegada del bebé. Entrevista paseadores de perros y elige uno ahora. Para ayudar a tu perro a que se acostumbre a salir de casa sin ti, puedes pedir al paseador de perros que empiece a pasearlo ocasionalmente antes de que el bebé llegue.

Si a tu perro le gusta jugar con otros perros, considera llevarlo a una guardería de perros una o dos veces a la semana después de que nazca el bebé. Investiga tus opciones ahora, y lleva a tu perro a pasar algunos ratos en la guardería para que se acostumbre a esta nueva actividad. Alternativamente, puedes llevar a tu perro a casa de amigos o familiares una o dos veces a la semana para que pase un rato agradable con gente que ya conoce. Comienza ahora estas visitas.

Si eres realmente ambicioso, puedes practicar el levantarte por la noche con tu perro. Enséñale a instalarse tranquilamente en la zona donde vas a amamantar al bebé.

Minimizar cambios de atención hacia el perro antes de la llegada del bebé.

Resiste la tentación de prestar a tu perro especial atención en las semanas antes de la fecha esperada del parto. Esto generaría una decepción más grande cuando el bebé viene y se convierta en el centro de atención. En su lugar, empieza a programar los tiempos para juegos cortos y sesiones de abrazos con tu perro, y dale, poco a poco, menos atención en otros momentos del día. Programa las sesiones al azar para que tu perro no espere la atención en un momento determinado.

Crea nuevas reglas antes de que llegue el bebé

Cuando el bebé llega a casa, algunos de los privilegios de tu perro probablemente cambiarán. Será más fácil para el perro aceptar estos cambios si se producen con antelación.

Si no quieres que el perro se suba al sofá o a la cama cuando llegue el bebé, introduce esa restricción ahora.

Si no quieres que el perro salte a tu alrededor cuando tengas el bebé en los brazos, enseñarle a mantener sus cuatro patas en el suelo ahora.

Si tu perro está acostumbrado a dormir en la cama contigo y quieres que eso cambie con la llegada del bebé, proporciona una cama al perro cómoda que pueda usar en su lugar. Si es necesario, se puede colocar la nueva cama en un transportín de tamaño adecuado para evitar que vaya a tu cama durante la noche. Del mismo modo, si deseas que tu perro vaya a dormir a otra habitación cuando llegue el bebé, establecer este hábito con mucha antelación.

Incluso si tu perro adora los niños, podría dañar accidentalmente la delicada piel de tu bebé mientras viaja a su lado en el coche. Considera la instalación de una barrera de coche, la compra de un cinturón de seguridad para perros o enseñar a tu perro a relajarse en un transportín cuando está en el coche. Puedes encontrar barreras, cinturones de seguridad especiales y transportines en la mayoría de tiendas de mascotas.

Tener un perro ladrador en tu casa puede ser un gran impedimento para los ladrones, y mucha gente aprecia las habilidades de vigilancia de su perro. Sin embargo, cuando el bebé está tratando de hacer una siesta, el ladrido de tu perro puede ser bastante incordiante. Ahora es el momento de empezar a enseñar a tu perro a no ser tan vigilante. Para aprender a disuadirlo de tanto ladrido, lee nuestro artículo sobre los ladridos.

Si la habitación del bebé es un lugar prohibido para el perro

Algunas personas deciden que les gustaría que su perro espere fuera de la habitación del bebé a menos que sea invitado. La manera más fácil de lograr esto es enseñar a tu perro a sentarse o tumbarse quedándose quieto delante de la puerta.

Cuando no estés entrenándolo, mantén la puerta del bebé cerrada o instalar una puerta de bebé en la entrada para que tu perro se acostumbre al acceso restringido.

Si la habitación del bebé es un lugar permitido

Pon una cama en algún rincón de la habitación y guarda un pote con premios en la misma habitación. De vez en cuando, sin que el perro te vea, deja algunos premios en su cama de forma que más tarde y sin tu decirle nada, pueda encontrarlos. Así, tu perro aprenderá a disfrutar de su nuevo rincón en la habitación del bebé.

Puedes también enseñar al perro a ir a su cama en la habitación del bebé cuando necesites que no esté por medio.

Si vas a pasar tiempo en la habitación del bebé cuando estés amamantándolo o meciéndolo para dormir, enseña a tu perro a estar tranquilo en la habitación contigo. Mientras te sientas en una silla, tu perro puede relajarse en su cama. Trata de darle un hueso para masticar o un juguete rompecabezas de los que se puede poner comida dentro para que se distraiga en los momentos que tiene que estar tranquilo. Después de que nazca el bebé, cuando lo mezas o lo amamantes, puedes de vez en cuando dar un premio a tu perro mientras está acostado en su cama. Esta práctica le hará feliz de estar alrededor del bebé y lo recompensará para permanecer en su lugar durante el tiempo de silencio.

Si no tienes tiempo para enseñar a su perro a quedarse quieto en un sitio, puedes utilizar una correa atada a un mueble pesado para asegurar que se quedara en su cama. Si lo prefieres, puede atornillar un gancho en una placa base para fijar la correa de sujeción. Esta práctica le permitirá a tu perro disfrutar de tiempo contigo y el bebé, pero le impide saltar sobre ti y el bebé.

Para algunos perros, una cuna puede parecer el lugar perfecto para una siesta acogedora. Si tu perro es lo suficientemente ágil para subir a la cuna de tu bebé, es importante hacerle saber ahora que nunca se le va a permitir acurrucarse ahí. Si se acerca a la cuna y está más de unos pocos segundos investigando, simplemente llámalo para que venga. Si el perro viene, alábalo calurosamente. Si tu perro trata de saltar o poner sus patas delanteras en la cuna, de inmediato da una palmada fuerte con tus manos y decir “Fuera” en un tono de voz firme. Después, cogerlo por el pellejo (como haría una madre con su cachorro) y llevarla lejos de la cuna. Si piensas que el perro podría tratar de colarse en la cuna cuando tu no estás supervisando, mantén la puerta del bebé cerrada o usar una puerta de bebés para bloquear la entrada al perro.

Cómo preparar a tu perro para las nuevas experiencias con el bebé

Para los perros que no han pasado mucho tiempo con niños, los bebés pueden parecer aterradoras criaturas bastante raras. Los bebés hacen ruidos fuertes y chirriantes, huelen diferente, y definitivamente no se parecen a los humanos adultos, incluso se mueven de manera extraña. Es una buena idea introducir a tu perro a la mayor cantidad de lugares donde estén expuestos a sonidos, olores y movimientos típicos de los niños para que no le vengan como algo nuevo cuando llegue el bebé. Sociabilizarlo con niños es muy importante y contra antes se haga mejor.

Introduce a tu perro a todo lo relacionado con niños, sonidos y olores

Desempaqueta artículos para el bebé, tales como juguetes, asientos de coche, sillas altas y columpios, y muéstraselos a tu perro de uno en uno o máximo de dos en dos. También puedes colocar objetos pequeños en el suelo cuando estás cerca para supervisar a tu perro. Déjalo investigar, pero si los recoge, redirigir inmediatamente su atención a uno de sus propios juguetes. (Ten en cuenta que puede ser difícil para tu perro el diferenciar entre sus cosas y la del bebé! Es por eso que es importante empezar a aprender ahora).

Comienza a usar lociones, champús, cremas del bebé y polvos en ti mismo para que tu perro los asocie con una persona familiar a él. Si puedes, pide prestada ropa y mantas que huelan a bebé para que así el perro se acostumbre a ese olor.

Si tu perro es sensible a los ruidos extraños, podría agitarse o asustarse cuando escuche el llanto de un bebé. Para ayudar a que se acostumbre al sonido con antelación, puedes comprar una grabación de ruidos de bebé realistas y ponerla con frecuencia. Siempre que pongas la grabación, da a tu perro un montón de atención, golosinas y todo lo que le gusta. Después de 5 a 10 minutos, para la grabación y no hagas caso a tu perro durante media hora más o menos. Haz esto varias veces al día. De esta forma, en lugar de convertirse en miedo o malestar cuando oiga sonidos de bebé, el perro los verá como algo positivo, ya que los relacionará con golosinas y mimos. Si intentas este proceso de adaptación y ves que el perro sufre mucho miedo, inténtalo de nuevo comenzando con el volumen muy bajo. Cuando ya esté acostumbrado al sonido en un nivel bajo, puedes aumentar gradualmente el volumen. Recuerda que debes darle muchas golosinas, premios y mimos cada vez que escucha los sonidos del bebé.

Practica con tu perro y una muñeca

Algunos conductistas recomiendan la compra de una muñeca realista y utilizarla para simular las actividades comunes que vas a hacer con el bebé, tales como la alimentación, el transporte y balanceo. Por supuesto, tu perro descubrirá rápidamente que la muñeca no es un bebé de verdad, pero sus reacciones iniciales te pueden ayudar a determinar la importancia en tu caso de enseñar a tu perro obediencia antes de la llegada del bebé. La muñeca también puede ayudarte a practicar el cuidado del bebé y la interacción con tu perro al mismo tiempo.

Algunos perros saltarán cuando levantes la muñeca y la sostengas en tus brazos. Es importante planificar lo que vas a hacer si esto sucede. Una buena solución es pedir a tu perro que permanezca sentado o tumbado cada vez que sostienes o levantas la muñeca.

Puedes utilizar la muñeca para enseñar a tu perro a dar besos suavemente. Si tienes preocupaciones sanitarias, puedes enseñarle a lamer los pies de la muñeca solamente. Felicita a tu perro por cualquier tipo de contacto suave con la muñeca, y dale muchos premios.

Si tu perro intenta morder la muñeca (a sabiendas de que no es un bebé de verdad), dile “No.” Entonces redirige inmediatamente su atención a un juguete apropiado y alaba con entusiasmo si juega con ese juguete. Enséñale a ser muy cuidadoso con todo lo que estás sosteniendo en tus brazos como si se tratase del bebé.

Prepara al perro para la vida con el bebé

Cuando tu hijo tenga la edad suficiente para entender la lección, podrás enseñarle a tratar a tu perro con suavidad. Sin embargo, por falta de conocimiento y entendimiento, los bebés suelen agarrarse de la piel, orejas, rabo y cualquier otra parte de los perros. Para preparar a tu perro para esto, lo cual es inevitable, acostúmbralo al tipo de contacto que tendrá con tu bebé, agarrando, empujando y tirando (siempre con cuidado de no dañar al animal). Si le enseñas a tu perro que cosas buenas suceden cuando el bebé le incordia, el perro será capaz de tolerar mejor las interacciones potencialmente incómodas con el bebé.

Tantear al perro con pequeños toques

Dale un toque con suavidad a tu perro y automáticamente dale un premio. Tira suavemente de su oreja y luego dale otro premio. Agárrale suavemente de la piel o pellizcar (muy suavemente) y luego darle una recompensa. Con una voz alegre, decir algo como “Oh, ¿qué fue eso?” Cada vez que lo veas, dale un pellizco cariñoso. Más adelante, cuando el bebé haga estas cosas, puedes decir la misma frase. Con la repetición, tu perro comenzará a anticipar deliciosos premios y simplemente te mirará cada vez que el bebé lo pellizque o agarre. Practica estos ejercicios de cuatro a ocho veces al día, y usa golosinas que le gusten mucho, como el queso, pollo o salchichas. Al iniciar el entrenamiento, ser muy suave. Con el tiempo, hacer que los toques sean más intensos (nunca dañando al perro), hasta llegar a la intensidad de un bebé.

Enseñar al perro a aceptar el movimiento del bebé

Algunos perros nunca han visto a una persona gateando, por lo que puede ser una experiencia intimidante para ellos, especialmente porque el gateo sitúa a la persona justo a la altura de sus ojos. Por este motivo, es mejor acostumbrar a tu perro a ver personas gateando antes de que tu bebé empiece a gatear. Lograr esto es fácil! Arrástrate hacia tu perro. Tan pronto como levante la cabeza para mirarte, acarícialo y dale alguna golosina. Eventualmente, el perro aprenderá a disfrutar viéndote gatear ya que lo asociará con golosinas. Todos los miembros de la familia deben participar en este ejercicio. Cuando tu perro esté totalmente cómodo con este nuevo juego, incorporar al bebé en la imagen. Ponte a tu bebé en la espalda, con la ayuda de tu pareja, cuando te arrastras. Recuerda que debes seguir dando golosinas a tu perro para que siga disfrutando cuando tu bebé también participe en el juego.

Llevar al bebé a casa – Primer contacto con el perro

Las primeras impresiones son importantes. Tu perro debe tener experiencias placenteras con tu bebé desde el primer momento.

Cuando llegues a casa con el bebé del hospital, deja que todos los demás entren en la casa primero para que tu perro pueda expresar su entusiasmo habitual al ver a la gente. Deja pasar un par de minutos para que gaste algo de su energía y que alguien le ponga una correa. Esto es importante incluso si no tienes ningún motivo para pensar que el perro puede reaccionar mal con el bebé. La persona que tiene al perro con la correa debe tener golosinas consigo y dárselas al perro en el momento que tu entras con el bebé. (Puede ser de gran ayuda tener las golosinas preparadas con antelación en un pote cerca de la puerta).

Es crucial mantener la calma y estar relajado cuando tú y el bebé entráis en casa por primera vez. Si estás nervioso y agitado, le transmitirás los nervios al perro, haciéndole pensar que lo que llevas en los brazos es algo por lo que preocuparse. En su lugar, habla con tu perro en una voz suave pero alegre como cuando entras en casa normalmente. Haz que tu ayudante distraiga al perro con golosinas para que este reparta su atención entre las golosinas, tú y tu bebé y el resto de gente. El ayudante, puede mantener al perro ocupado pidiéndole que haga alguno de los trucos que el perro sepa, como sentarse, tumbarse… y darle golosinas como premio. Felicita al perro cada vez que muestre interés por el bebé de forma calmada. Evita regañarlo. Recuerda, quieres que asocie al bebé con experiencias positivas, no negativas.

Presentando el bebé al perro

Tanto si deseas permitir que tu perro se acerque al bebé de inmediato o prefieras esperar hasta un momento posterior, mantener control de la situación en todo momento. Elige una habitación tranquila, siéntate con el bebé en tus brazos. Pide a alguien que te ayude, ponga una correa al perro y lo lleve al cuarto. Una vez más, evitar un comportamiento nervioso o agitado. Habla con tu perro en un tono feliz y tranquilo, como cuando lo invitas a acercarse. Convencer al perro de que conocer e interactuar con su nuevo amigo es divertido, no estresante.

Si el lenguaje corporal de tu perro es relajado y amigable, invita a tu perro a caminar hacia a ti y el bebé, manteniendo la correa corta pero suelta. Si el perro quiere, déjalo que olfatee al bebé y sigue hablándole en voz baja y tranquila.

Incluso si tu perro permanece curioso y tranquilo, tú te puedes sentir nervioso de dejar que el perro se acerque al bebé. Eso es normal para los nuevos padres y perfectamente razonable. Inicialmente, te sentirás más cómodo permitiendo sólo breves interacciones. Deja que tu perro olfatee los pies del bebé durante un par de segundos. Entonces interrumpir suavemente la interacción y pedirle que se siente o se acueste. Dale unas golosinas como recompensa. (las golosinas se las puedes dar tú mismo o la persona que te está ayudando). Si lo deseas, puedes repetir esta secuencia varias veces. Una vez finalizado el ejercicio, pide a tu ayudante que le dé un hueso de masticar o un juguete con golosinas dentro.

La vida diaria con el bebé

Enseñar a tu perro a querer al bebé

A medida que el bebé se instala, tendrás que seguir centrándote en asociarlo con cosas buenas para tu perro. Puede que tengas la tentación de darle un montón de atención cuando el bebé esté dormido y luego tratar de hacer que se acueste, esté tranquilo y te deje en paz durante la vigilia del bebé. En realidad es mucho mejor hacer lo contrario. Trata de darle a tu perro un montón de atención cuando el bebé está presente. Enséñale que cuando el bebé está cerca, recibirá caricias, juego, y cualquier otra cosa que le guste. Cuando alimentas al bebé, puedes alimentar a tu perro, también. Cuando vayas a sacar al perro, haz lo posible para llevar también al bebé. Esta estrategia, aunque requiere un poco de habilidad de multitarea por tu parte, le enseñará a tu perro una valiosa lección. El perro aprenderá a querer al bebé porque cuando el bebé esté despierto, cosas buenas le pasarán a él.

Obviamente, prestar atención al bebé y al perro a la vez, es más fácil si hay dos adultos en el hogar. Pero cuando eso no es posible, todavía se puede conseguir mucho hablando a tu perro y dándole golosinas cuando tengas al bebé en tu regazo.

También enseña a tu perro que cuando tu bebé no está cerca, las cosas se vuelven más aburridas. Tu perro puede estar contigo, pero trata de ignorarlo la mayor parte del tiempo. Esto hará que el perro esté ansioso esperando por el bebé y ayudará a crear un fuerte vínculo entre ambos.

Se acabó el estar entre tus pies

Puede ser muy difícil cuidar a un bebé si tu perro insiste en estar entre tus pies. Para hacer las cosas más fáciles y más seguras para todos, puedes enseñarle a alejarse cuando se lo pides.

  • Da la orden, como “Vete”.
  • Muéstrale a tu perro una golosina.
  • Tira la golosina al suelo a una distancia de unos dos metros.
  • Repite esta secuencia 10 veces.
  • El siguiente paso es no lanzar la golosina hasta que tu perro comience a alejarse.
  • Da la orden.
  • Mueve el brazo como si tiraras la golosina, pero no la tires.
  • En el momento en que tu perro se mueve en la dirección de tu gesto, decir “¡Sí!” Entonces tirar la golosina un poco más lejos de donde está el perro.

Durante sus próximas sesiones de entrenamiento, aumenta gradualmente el número de pasos que tu perro debe dar antes de tirarle la golosina. Finalmente, espera a tirarla hasta que se haya alejado los dos metros de distancia. Una vez que tu perro domina esta actividad, podrás utilizarlo también en otras situaciones. Cuando el bebé comienza a gatear, por ejemplo, se puede utilizar la orden para enseñar a tu perro a alejarse del bebé cuando se sienta incómodo.

Enseñar al perro a relajarse

Otra manera de conseguir que tu perro se salga del medio mientras estás atendiendo al bebé es enseñarle a relajarse por un tiempo determinado. Mantén una cama o colchoneta de perro cómoda en la habitación donde vas a alimentar al bebé. Cuando es el momento de amamantar o darle el biberón, ofrece algo sabroso a tu perro también. Puedes pedirle que se tumbe y se esté ahí y tirarle alguna que otra golosina de vez en cuando para premiarle por estarse quieto y relajado en su cama. Alternativamente, puedes darle a tu perro su juguete favorito, huesos para morder o juguetes de los que se pone comida dentro para que esté entretenido.

Enseñar a tu perro a comportarse alrededor del bebé

Tan a menudo como sea posible, recompensa a tu perro cuando se comporte adecuadamente estando cerca del bebé. Fomenta la calma, el comportamiento controlado dará sus frutos en las próximas semanas y meses, a medida que tu bebé se vuelve más y más interesante y emocionante para tu perro. Si alguien en tu familia tiene tiempo, considera llevar a tu perro a una clase de obediencia de grupo o la contratación de un entrenador personal que te muestre cómo enseñar los conceptos básicos en tu propia casa. Un perro bien entrenado hará que tus primeros días, semanas, meses e incluso años, con tu hijo sean mucho más fácil!

Enseñar al perro que los ruidos del bebé no deben preocuparle

Los sonidos del bebé, especialmente aquellos que son muy fuertes, pueden perturbar y confundir a tu perro. La mayoría de los perros simplemente aprenden a ignorarlos, pero algunos necesitan ayuda adicional. Si tu perro parece angustiado cuando el bebé hace ruido, asociar los sonidos con las cosas que a tu perro le gustan. Si el bebé chilla o llora, echar un sabroso manjar para tu perro justo después. Después de unas cuantas repeticiones, tu perro descubrirá que los sonidos del bebé no indican nada malo. De hecho, predicen la entrega de alimentos!

Solución de problemas entre el perro y el bebé

Si tu perro se pone nervioso con el bebé

Enseñar al perro a tocar al bebé

Algunos perros se ponen nerviosos con los bebés e incluso algunos les tienen miedo y hacen todo lo posible para evitar el contacto. Si tu perro parece un poco preocupado por el nuevo miembro de la familia, puedes enseñarle a tocar el bebé con la nariz cuando se lo pidas. Este ejercicio le proporcionará una forma en la que se sienta seguro al interactuar con el bebé y le ayudará a acostumbrarse a su olor y sonidos – no lo fuerces a permanecer cerca del bebé más de unos pocos segundos a la vez.

Para empezar, tendrás que enseñar primero a tu perro a tocar tu mano con el hocico. Una vez que tu perro ya toca tu mano al pedírselo, puedes empezar a hacer que toque al bebé en los pies.

Pon tu mano en el bebé, con la palma mirando hacia tu perro. Dile “Toca”, y luego recompensa a tu perro por acercarse y tocar tu mano.

Después de unas pocas repeticiones, cambiar las reglas un poco. En primer lugar, decir “Toca”. Entonces, justo cuando tu perro se mueve hacia adelante para tocar tu mano con el hocico, mover rápidamente tu palma unos centímetros para que tu perro toque sin querer al bebé. En el instante en que lo toca, decir “¡Sí!” Y dale un par de golosinas. Repite este ejercicio hasta que tu perro busca claramente el tocar al bebé con el hocico en lugar de tu mano. (Para algunos perros, esto se consigue con sólo unas pocas repeticiones. Otros pueden necesitar un par de sesiones de entrenamiento antes de aprenderlo).

En este punto, comienza señalando a tu bebé en lugar de poner tu mano después de dar la orden.

Si tu perro disfruta con esta actividad, pronto empezará a tomar la iniciativa de olfatear con suavidad al bebé. Si esto ocurre, asegúrate de elogiarlo con entusiasmo y darle unas golosinas. La alabanza puede ser suficiente para mantener el nuevo comportamiento amigable de tu perro, pero es una buena idea mantener periódicamente su recompensa con golosinas. Si lo haces, le ayudará a darse cuenta que no ha de tener miedo cuando está cerca del bebé, sino todo lo contrario, cuando esté cerca del bebé cosas buenas pasarán.

Beneficios de la trona

Los perros tímidos a menudo tienen dificultades cuando los bebés empiezan a ser más activos, más ruidosos y móviles. Por suerte, este período coincide con el momento en que los bebés empiezan a tirar la comida al suelo cuando están comiendo en la trona. Permitir que tu perro te ayude a limpiar estos sabrosos restos tirados por el bebé, le ayudará a entender que tener un bebé en casa es una cosa muy buena.

Qué NO hacer

Nunca obligues a tu perro a interactuar con el bebé. Deja que se acerque a él por su cuenta. Si el perro parece nervioso, hablar en voz baja y alabarlo según se va acercando a investigar.

Si tu perro responde agresivamente al bebé

Los perros que muestran agresión hacia un nuevo bebé en la casa a menudo lo hacen porque no han sido bien socializados con los niños y los encuentran raros y aterradores. Algunos perros no temen a los bebés, pero se vuelven agresivos por proteger su comida o juguetes. Los bebés y los niños pequeños no pueden entender que no deben jugar con las cosas del perro. También pueden tener dificultades para reconocer las señales de advertencia de un perro y encontrar el gruñir y ladrar como algo divertido. El fracaso de un niño a prestar atención a estas advertencias puede tener consecuencias desastrosas. Un pequeño porcentaje de perros parecen reaccionar a los bebés como si fueran juguetes ruidosos, y esta respuesta puede ser extremadamente peligrosa. Todas estas situaciones ponen a los niños en un gran riesgo de recibir una mordedura.

Qué hacer

Pide ayuda. Si tu perro muestra un comportamiento agresivo alrededor de tu bebé en cualquier situación, o si piensas que podría tenerlo, mantener al perro alejado del bebé en todo momento y de inmediato contactar con un experto en comportamiento canino. Asegúrate de que el profesional que contrates esté cualificado para ayudarte. Es importante que el conductista canino tenga experiencia habiendo tratado varios casos de agresividad con buenos resultados.

¿Debes corregir a tu perro por un comportamiento agresivo hacia tu bebé?

Obviamente, es importante que tu perro aprenda a inhibir su comportamiento agresivo hacia tu hijo. Sin embargo, la mejor manera de lidiar con un perro agresivo no es castigar verbalmente o físicamente. El castigo puede ser contraproducente, ya que enseña a tu perro que suceden cosas malas cuando tu hijo está presente, lo cual es una razón más para que no se sienta cómodo alrededor del bebé. Si tu hijo se convierte en una señal de castigo, tu perro puede cogerle miedo y aún lo rechazará más. En particular, es importante evitar castigar a tu perro cuando gruñe, muestra los dientes o cualquier cosa que haga para indicar que está molesto. Si tienes la suerte de tener un perro que te avisa antes de morder, no regañarlo o castigarlo por este comportamiento. Esto podría hacer que tu perro dejase de darte estás señales y mordiera sin previo aviso. Siempre que el perro gruña, tienes la opción de apartar al perro o al niño antes de que desemboque en algo más (Obviamente, si tu perro gruñe a tu bebé, contacta con un profesional en conducta canina para evitar que el gruñido desencadene algo peor en el futuro).

La manera más eficaz y humana para resolver problemas de agresión es centrarse en el cambio de las motivaciones de tu perro que generan ese comportamiento agresivo. Si tu perro es agresivo hacia tu bebé, puedes mejorar su comportamiento enseñándole a disfrutar estando cerca del bebé. De nuevo, es crucial buscar ayuda profesional en estos casos. Un conductista o entrenador cualificado puede ir a tu casa, evaluar bien tu situación y guiarte a través de un plan de modificación de la conducta sistemática y segura.

Cómo preparar a tu perro para una vida con un bebé

Muchos perros que no han pasado tiempo en torno a los niños pueden encontrar a los niños como algo confuso e intimidante. Algunos de ellos los encuentran francamente aterradores. Sigue leyendo para aprender acerca de lo que puedes hacer para influir en el desarrollo de la relación entre el perro y tu niño en crecimiento.

Prepararse de antemano

Una cosa maravillosa acerca de los bebés es que comienzan sin hacer casi nada y luego se vuelven más activos y móviles a medida que se desarrollan. Estos cambios lentos ayudarán a tu perro a que se acostumbre a tu bebé gradualmente, lo que proporcionará más probabilidades de interacciones exitosas. Pero antes de que te des cuenta, tu bebé será una máquina de empujar y gatear. Cuando tu bebé todavía es inactivo, comienza a preparar a tu perro al trato de un niño pequeño, los movimientos y el comportamiento impredecible.

Enseñar al perro a aceptar el contacto brusco del bebé / niño pequeño

A medida que exploran el mundo, los niños empujan, agarran y gatean. Tu función será enseñar a tu hijo/a a tratar al perro con gentileza y respeto, pero ten en cuenta que al principio, él no será capaz de entender estos conceptos cuando el niño/a es muy pequeño. Así que antes de que el bebé empiece a gatear, es importante acostumbrar a tu perro a dejarse manejar de una forma más brusca.

Dar pequeños toques al perro como lo haría un bebé

Para preparar a tu perro en la manera en que tu bebé va a tocarlo, enséñale que cosas buenas suceden cuando recibe toques en las distintas partes de su cuerpo. Utiliza cosas que les gusten, como pollo o queso, para “premiar” a tu perro por tolerar todas y cada una de esas sensaciones incomodas.

Si es posible, dedicar un rato cada día para la práctica de los ejercicios siguientes. A medida que trabajas con tu perro, ten en cuenta que es importante que el toque y el premio se den en el orden correcto. La idea es enseñar a tu perro que el toque incómodo siempre predice la entrega de golosinas. De esa manera, aprenderá a apreciarlo. Así que dale un toque suave a tu perro, y acto seguido dale una golosina. Estos dos eventos no deben ocurrir al mismo tiempo.

Dale un toque suave y con cuidado en la parte lateral o trasera, y luego dale inmediatamente una golosina. Repite los toques cinco veces seguidas, de cuatro a ocho veces al día, hasta que tu perro sienta el toque y te mire esperando su golosina. Cuando esto sucede, empezar a dar poco a poco los toques un poco más contundentes.

Tira suavemente de la oreja de tu perro, y luego dale una golosina. Repite hasta que tu perro te mire feliz esperando la golosina justo después de tirar de la oreja. Haz el mismo ejercicio con la cola de tu perro. Esto ayudará a tu perro a acostumbrarse al trato del bebé cuando aún es muy pequeño para entender cómo comportarse con el perro. Hacer un montón de repeticiones y aumentar gradualmente la presión en la oreja y la cola Obviamente, nunca llegar a lastimar al perro – No se trata de dañarlo, sino de acostumbrarlo a un trato más brusco por parte del bebé.

Lo mismo con pequeños pellizcos, pellizca a tu perro y luego dale una golosina. Repite hasta que tu perro te mire con entusiasmo después de haberlo pellizcado. Comience con pellizcos muy suaves. Como anteriormente, incrementa poco a poco la intensidad de los pellizcos y práctica diariamente durante unas dos o tres semanas.

Mientras prácticas estos ejercicios, puedes decirle algo como “Oh, ¿qué fue eso?” Con una voz alegre cada vez que haces algo ligeramente molesto para tu perro. Más tarde, cuando tu hijo lo toque de una manera incómoda, se puede decir lo mismo para que tu perro sepa que va a tener una golosina.

Si tu perro empieza a ponerse nervioso cuando te acercas a él, será porque estás aumentando la presión demasiado rápido. En este caso, empezar de nuevo desde cero. Sólo debemos aumentar la intensidad cuando vemos que el perro está feliz y relajado al acabar el ejercicio. Asegúrate de que también lo acaricias de la forma habitual varias veces al día para que no piense que todo contacto será incomodo de ahora en adelante.

Prevención de la agresividad del perro por posesión

Los bebés y los niños pequeños no saben que los perros a veces se molestan cuando las personas se acercan a su comida o juguetes. Incluso si tu perro nunca se ha comportado agresivamente cuando alguien se acerca a una de sus cosas favoritas, es una buena idea ser precavido cuando tu bebé o niño pequeño está cerca.

Antes de que tu bebé comience a gatear, empieza a enseñar a tu perro que cuando alguien se acerca a él y sus juguetes, cosas buenas pasan, y nadie le quita nada.

  • Cuando tu perro esté comiendo, caminar hasta él y tirar algo mucho más delicioso en su plato, como un pequeño trozo de pollo, queso o una salchicha.
  • Después de una o dos semanas de repetición diaria durante cada comida, haz lo mismo, pero mete la mano en el cuenco de tu perro y pon el sabroso manjar justo encima de su pienso.
  • A la semana siguiente, agáchate y dale directamente de tu mano el trozo de comida justo al lado de su cuenco de pienso.
  • Después de otra semana, acércate a tu perro y dale una palmadita en el lomo y acto seguido, dale la comida de tu mano muy cerca del cuenco de pienso.
  • A continuación, toca el borde del cuenco mientras tu perro come con la mano vacía, retírala y acto seguido vuelve a acercar tu mano con la comida para dársela.
  • La próxima semana, acércate al perro, toca su pienso con los dedos y acto seguido dale el trozo de comida que más le guste.
  • Por último, acércate a tu perro mientras come, coge el cuenco con el pienso, pon su comida que sueles usar para el ejercicio mezclada entre el pienso y dáselo para que termine de comer.

Continúa practicando periódicamente este ejercicio, a veces sólo acércate a acariciar a tu perro mientras come, otras veces pon tus manos en su plato y, otras coge su plato por unos segundos. Siempre dale una golosina justo después.

Con el tiempo, tu perro comenzará a verte venir y felizmente se apartará del cuenco para que lo cojas y le pongas algunas delicias. Cuando llegues a este punto, pide a otros adultos que practiquen también este ejercicio. Una vez el perro relacione que cada vez que alguien se acerca mientras come significa que va a recibir una golosina extra, será mucho menos propenso a reaccionar de forma agresiva cuando tu bebé se le acerque cuando esté comiendo.

Puedes practicar ejercicios similares cuando tu perro esté jugando con sus juguetes o mordiendo algún hueso. Contra más buenas experiencias tu perro tenga cuando le gente se acerca a él, mejor.

Enseña a tu perro a apartarse del bebé

Muchos perros no se dan cuenta de que pueden alejarse de un bebé cuando se sienten cansados ​​o asustados. Si ellos no saben que retirarse es una opción, a veces recurren a comportamientos agresivos, como gruñidos o incluso morder. Esto es natural para los perros cuando se comunican entre sí, pero es claramente indeseable si dicha conducta se dirige hacia tu hijo.

Cuando un perro gruñe o marca a un bebé, los padres salen al rescate. Aunque es necesario, el apartar al bebé es exactamente lo que quiere el perro, lo que refuerza su comportamiento agresivo. Para evitar este lamentable ciclo de eventos, enseña a tu perro que no tiene que defenderse, que puede optar por abandonar su lugar. (Por supuesto, hasta que el perro aprenda que puede alejarse del bebé, hay que intervenir y evitar que la cosa escale apartando al bebé cuando se perciba que el perro esté nervioso por la presencia del bebé).

Apartarse del bebé es una opción

Si ya has enseñado a tu perro la señal “Vete”, se puede usar para decirle cómo escapar de situaciones incómodas. Si ves a tu bebé que se arrastra hacia tu perro o si ves que tu perro empieza a ponerse ansioso mientras interactúa con él, decir “Vete”, en un tono tranquilo y alegre. Evita sonar enfadado. Tu perro no ha hecho nada malo, y tu desaprobación intensificaría su ansiedad. A la vez que dices “vete” indícale la dirección que deseas que tome. Cuando el perro se aleje un par de metros del bebé, tirarle una golosina. Después de varias repeticiones, tu perro aprenderá que cuando está incómodo, no necesita la agresividad para evitar la angustia. El simplemente puede apartarse e ir a otro lado. Siempre, asegúrate que el alejarse del bebé es físicamente posible para el perro.

  • Reduce al mínimo la cantidad de muebles en las habitaciones, para evitar que tu perro se quede acorralado detrás del sofá, debajo de mesas…
  • Separa los muebles de la pared siempre que sea posible para que tu perro pueda escapar en caso necesario.
  • Enseña a tu perro que está bien saltar por los laterales y respaldos de los sofás y sillas para que no se sienta atrapado si tu bebé lo intenta acorralar.

Diseñar zonas seguras y enseñar a tu perro a usarlas

Elige Algunas zonas seguras para tu perro

  • Cuando hayas decidido cuáles serán las zonas seguras para tu perro, enséñale a usarlas.
  • Estando al lado de la zona segura de tu perro, dale la señal “Ves a tu sitio”.
  • Muéstrale una golosina a tu perro y acto seguido tíralo en la “zona segura”.
  • Cuando tu perro entre en la zona segura, alágalo con caricias mientras se come la golosina.
  • Anímalo con palmaditas para que vuelva a venir y poder repetir la secuencia.
  • Repite esta secuencia unas 10 veces. El siguiente paso es enseñar a tu perro a ir al lugar en respuesta únicamente a tu señal, sin seguir la golosina.
  • Di la señal, “Ves a tu sitio.”
  • Señálale el lugar, utilizando el mismo movimiento que hiciste al lanzar la golosina. Si tu perro parece confuso, intenta palmeando el lugar a medida que él se va acercando.
  • En el momento en que el perro entra en la “zona segura”, decir “¡Sí!” Y dale de inmediato la golosina.
  • Palmea con las manos para invitarle a que venga de nuevo.

Pasa unos días practicando los pasos anteriores. (Intenta practicar un par o tres veces al día durante 5 o 10 minutos máximo). Cuando tu perro va a su zona de seguridad después de que le des la señal, empieza a alejarte de la zona. En un primer momento, sólo estarás a un paso cuando le des la señal de  “Ves a tu sitio”. En cada sesión de entrenamiento que haya acabado con éxito, intenta alejarte un poco más al empezar la siguiente. Continuar aumentando poco a poco la distancia a la que te encuentras de la zona de seguridad. Después de una o dos semanas de práctica, serás capaz de enviar a tu perro a la zona de seguridad desde la otra punta del cuarto.

Cuando veas a tu hijo gateando hacia tu perro, puedes comenzar a utilizar la señal de “Ves a tu sitio” si ves que el perro está nervioso por estar cerca de él. Periódicamente le recompensaras con una golosina o juguete para que siga viéndolo como algo positivo.

Enseña a tu hijo a respetar a tu perro

A medida que tu hijo se desarrolla, enséñale a respetar todas las partes del cuerpo del perro, sus zonas seguras y sus juguetes. Supervisa siempre las interacciones para poder guiar a tu hijo a medida que aprende a comunicarse y jugar con tu perro de manera apropiada. Jugar un papel activo en el desarrollo de la relación entre tu hijo y tu perro va a beneficiar a todos.

Muestra a tu hijo lo agradable que es acariciar suavemente al perro. Enséñale a rascar al perro en sus lugares favoritos. Explícale que golpear, patear o pellizcar al perro, así como montarse encima de él como si fuera un caballo y asustarlo NO está bien.

Enseña a tu hijo a jugar juegos estructurados con tu perro, como por ejemplo al escondite. Juegos de entrenamiento, enseñando trucos al perro, son también una muy buena forma en la que tu hijo puede interactuar y crear buenos lazos con el perro.

Si aún no lo has hecho, inscribe a tu perro en las clases de obediencia con un instructor que acepte niños para que tu hijo pueda aprender a relacionarse con tu perro de una manera más cordial y efectiva. Cuando tu hijo le de ordenes al perro, asegúrate de estar ahí para respaldarlo. Por ejemplo, si tu hijo dice “Siéntate” y tu perro cumple, ayuda a tu hijo a elogiar al perro y dale una golosina para que se la dé al perro. Si él dice “Siéntate” y el perro duda, inmediatamente repetir “Siéntate.” Si haces esto constantemente, tu perro aprenderá que cada vez que tu hijo pide una acción, tú también lo harás – Así el perro aprenderá a responder a las órdenes de tu hijo más rápido.

Enseña a tu perro a estar a gusto entre niños

Tu hijo querrá invitar a otros niños para jugar, por lo que es importante que tu perro se sienta cómodo con otros niños que no conoce.

Si tienes amigos con niños, pídeles que te visiten tanto como sea posible. Asegúrate de que tu perro disfruta mucho durante estas visitas. Si ya le gustan los niños, pedir a los visitantes más jóvenes que le lancen juguetes para jugar y que le den órdenes sencillas, como sentarse, para acto seguido premiarlo con golosinas. Si no tienes amigos con niños, lleva a tu perro a pasear frecuentemente en zonas bien pobladas y por los alrededores de los colegios a la hora de la salida de los niños. Cuando te encuentres con niños que quieran interactuar con tu perro, aprovéchate de la situación. Supervisa siempre todo contacto con niños para asegurar buenas experiencias. Si tu perro es tranquilo con tu propio hijo, pero nervioso, temeroso o agresivo con otros niños, busca la ayuda de un profesional cualificado tan pronto como sea posible. No esperes hasta que tu hijo madure y el comportamiento de tu perro se haya convertido en un problema.

Si tu perro se pone nervioso con tu bebé / niño

Algunos perros se ponen nerviosos con niños pequeños o incluso tienen algo de miedo y hacen todo lo posible para evitar el contacto. Si tu perro parece un poco preocupado por tu hijo, utiliza las herramientas descritas anteriormente para evitar situaciones tensas y céntrate en enseñarle a asociarlo con las cosas que le gusten. Cuando es hora de alimentar a tu niño, alimenta también a tu perro. Cuando lleves a tu niño en el cochecito de paseo, lleva al perro también. Cuando estés jugando con tu niño, no aislar al perro en la casa en otro lugar. Encontrar maneras para que el perro también participe en los juegos.

Si tienes un perro viejo, discapacitado o lesionado

Los perros viejos, perros que tienen dolor crónico y los perros con déficits sensoriales, como la sordera o la ceguera, pueden tener problemas para adaptarse a la vida con un niño o bebé a causa de la imprevisibilidad y el caos que los niños inevitablemente traen. Si sabes que tu perro puede no reaccionar bien frente a tu hijo por estas razones, toma medidas ahora para evitar que surjan problemas futuros.

Asegúrate de que tu perro es evaluado a fondo por tu veterinario anualmente para estar al tanto de las condiciones médicas que podrían afectar su comportamiento con tu hijo.

Al igual que otros animales, los perros pueden llegar a ser agresivos cuando se les toca si están heridos, confundidos o asustados. Siempre ten esto presente, incluso si tienes un estrecho vínculo con tu perro y él nunca ha mostrado agresión hacia ti u otros adultos. No cometas el error de pensar que porque tu perro es de buen carácter y te quiere va a abstenerse de marcar o morder a tu hijo.

Si el perro es de edad avanzada o está en un estado delicado, puede que tengas que mantener a tu perro en una zona segura cuando el bebé comienza a gatear. Aunque te ocasionará un poco de esfuerzo adicional por tu parte, es mejor separar a tu perro y tu hijo que ponerlos en una situación de riesgo.

Un perro que reacciona marcando cuando se le toca, ya sea por el dolor crónico o la edad avanzada, no puede ser buen candidato para vivir de manera segura con un niño pequeño. Si crees que no puedes mantener con éxito tu perro separado de tu hijo en todo momento o ayudar a controlar su dolor con medicamentos, puede ser prudente considerar su realojo con un amigo, un familiar u otro adoptante que no tenga hijos.