¿Cómo juntar un perro y un gato?

Probablemente te hayas preguntado alguna vez como juntar un perro y un gato para que se hagan amigos y puedan compartir una vida juntos bajo un mismo techo.

Seguro que el refrán “llevarse como perros y gatos” te es más que familiar.

Pues bien, con los oportunos cuidados y paciencia, perros y gatos pueden llegar a ser los mejores amigos. Así que si necesitas juntar a un perro y un gato, sigue nuestros consejos para facilitar la buena relación, ya que como explicábamos en la página Perros y Gatos, ¿Amigos o enemigos?  un perro y un gato podrán convivir juntos con mayor o menor facilidad.

Como siempre, nuestro primer consejo es consultar con un profesional, sobretodo si se trata de animales muy ariscos o con malas experiencias perro / gato en el pasado.

La mejor o peor relación, o dicho de otra forma, la facilidad o dificultad que nos encontraremos al juntar un perro con un gato que no se conocen dependerá de varios factores:

  • El sexo del perro y del gato. Por alguna razón, perros y gatos pueden llegar a llevarse mejor si son de sexos opuestos. Esto puede deberse en parte a que ambos animales son animales muy territoriales y la competencia entre macho / macho y hembra / hembra es mayor que cuando tratamos con macho y hembra. No hay estudios que demuestren si es mejor perro macho con gato hembra o lo contrario, pero ayuda que sean de sexos opuestos.
  • La edad del perro y del gato. Este quizás sea el factor más importante, ya que juntar un perro y un gato a una edad muy temprana será una tarea muy fácil y garantizaremos una buena convivencia y amistad de por vida. Contra mayores sean los animales, mayor dificultad encontraremos. Llegando a casos donde la convivencia pueda ser posible, pero no haya una buena relación de amistad entre el ellos.
  • Nivel de actividad. Esto está en parte relacionado con el punto anterior. Siempre será más fácil juntar un perro y un gato con un nivel de actividad parecido. Distintos niveles de actividad pueden finalizar con peleas porque uno de los dos quiere jugar cuando el otro ya no está en edad de juegos. Además, esta diferencia de actividad puede ocasionar estrés en el animal con un nivel de actividad más bajo.
  • Histórico con otros perros y gatos. Un perro o gato peleón, siempre será más difícil de juntar con otro perro o gato. Un perro que ve a otros perros como compañeros de juego y un gato que ve a otros gatos de la misma manera, serán más fáciles de juntar que un perro que ve a otro como un contrincante y un gato que ve a otro gato como contrincante también. Obviamente, el histórico del perro con otros gatos y del gato con otros perros también afectará de gran manera.

Por tanto, ¿CÓMO JUNTAR UN PERRO CON UN GATO?:

Lo primero que debemos hacer es crear un territorio para el gato en una habitación tranquila de la casa. El gato debe entrar en esa habitación en un transportín. Una vez el gato está tranquilo dentro del transportín en la habitación (cerrada sin que el perro tenga acceso) debemos abrir al gato y que salga cuando el esté listo.

Al día siguiente, cuando el gato ya se siente a gusto en la habitación, metemos al gato en el transportín y lo situamos en un sitio alto, como una mesa. y vamos a buscar al perro, al cual entraremos en la habitación atado con una correa corta y si no estás segura de su reacción, o de tu control sobre él, con un bozal.

Dejaremos que el perro olfatee la habitación e incluso que se acerque al transportín siempre y cuando esto no altere en acceso a ninguno de los animales – Si el perro se muestra agresivo o el gato empieza a saltar histérico en el transportín, suspenderemos la actividad y volveremos a probar cuando los animales se hayan tranquilizado. Repetiremos esto tantas veces como sea necesario. Durante estás actividades, tratar siempre de evitar el contacto visual intenso entre los animales. Cada vez que uno muestre fijación por el otro, tratar de distraerlos de la forma más conveniente, juguetes, comida…

Una vez los dos animales se muestran tranquilos al realizar esta actividad, podemos empezar a abrir la puerta del transportín manteniendo al perro alejado y con la correa y bozal. Nunca forzar al gato a salir del transportín en la presencia del perro.

Poco a poco veremos como los animales empiezan a mostrar una conducta de respeto y confianza, pero no es hasta que estamos 100% seguros de los dos animales, que dejaremos al perro en la presencia del gato sin la correa o bozal.

Una vez la relación entre el perro y el gato es buena, debemos todavía dejar pasar un tiempo hasta que podamos dejarlos juntos sin supervisión. Por tanto, en caso de tener que ausentarnos, dejar al gato en su cuarto donde el perro no tiene acceso.

Todo este proceso puede ir de unas horas a unos meses dependiendo de los animales. Hay perros y gatos que conectan desde el primer momento y otros que será más complicado, pero nunca tires la toalla!

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